Miedo – Miedos – Temor

miedos

 

¿Qué es el Miedo? ¿Cuando fue la última vez que sentiste temor?


DEFINICIÓN DE MIEDO

La palabra miedo proviene del término latino metus. Se trata de una alteración del ánimo que produce angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad.


 

Desde algún punto de vista es la diferencia de los recursos que poseo con el desafío que se me está presentando en este preciso instante.

Más allá de los registros familiares, esos que nos hicieron creer. “No debes tener miedo a la oscuridad”, “No seas miedosa”, y todas esas pautas y dichos que escuchamos a lo largo de los años. En lugar de prevenir, lo que es aún peor, se acumuló. Como en una valija que uno poco a poco, día tras día, año tras año vas guardando . . . . Si querés leer más sobre esto te sugiero la nota sobre creencias.

Te comentaba, esto data de la antigüedad. Cuando nuestro cerebro, muy básico en aquel entonces, no nos daba más posibilidades que atacar o huir ante una situación.

De hecho, ante el acecho de una fiera o algo semejante, las opciones eran . . .  o atacar y hacer frente con el riesgo de perder la vida o huir. Mirándolo hoy sería algo así como  . . . . “Soldado que huye sirve para otra guerra” o  . . . . .”está bien lo que hizo, el instinto de supervivencia es lo que prevalece”.

¿Y vos?, ¿Cómo lo ves  a la distancia?, digo a la distancia, porque ya no tenemos más leones que nos corran ni aves que capturen a nuestros bebés mientras gatean en el prado.

¿Cómo actuas ante el miedo? ¿Qué te decís ante un situación que no preveías o no deseabas?

ALGO QUE APRENDÍ Y QUIERO COMPARTIR

Te cuento que hace unos años me comentaban acerca de un método muy especial. Que bien empleado ante situaciones incluso de fobias y guiado por profesionales era muy bien considerado. Con muy buenos resultados.

En pocas palabras y según lo que me dijeron,  es así. . . .

Si te encontrás en una situación en la que el miedo te invade, lo conveniente en primera instancia es:

Primero, detenerte  . . . .y respirar hondo, en lo posible, en varias oportunidades. Buscar relajar tu mente. Separando, el hecho concreto que es  lo que sucede, con la emoción interna que esto te genera.

Segundo, sentarte en un lugar relajado, cerrar los ojos. Seguir respirando de manera relajada.

Tercero, intentar visualizar ese temor como una parte de tu persona. Como si observaras a tu ser miedoso sentado frente a vos. . . . . Observalo, entendelo, comprendelo con compasión. Incluso podrías preguntarle ¿Por qué sentís ese temor? ¿De qué te está protegiendo? ¿Para que? Escuchá con atención que tiene para decirte.

Quizá te cuente hechos de momentos muy lejanos en el tiempo, que los ve representados de alguna manera en este preciso instante. Lo que sería algo así como un reflejo, un recuerdo que trae al presente. Ese viejo sentimiento de hace décadas que se le disparó hace algunos segundos y puffffff, apareció.

Cuarto, luego de escuchar con atención y comprensión. Podés contarle que eso sucedió hace muuuucho tiempo. Describile TODOS los recursos con los que hoy contás para hacerle frente a ese desafío. Explicale con lujo de detalle que eso que te contó es historia, ya pasó, no tiene nada que ver con el presente. Hoy, ahora.

Quinto, aún con los ojos cerrados date la posibilidad de brindarte un abrazo. Abraza a esa parte miedosa que hay en vos y hoy te atreviste a observar, entender y conversar. El miedo, el temor, juzga sobre nosotras para cuidarnos, como cuando niñas. Recordá que con la persona con quien más conversaremos en nuestras vidas, es con nosotras mismas.

Me encantaría saber de tu opinión, y si es te tu agrado por favor dejame tu comentario.

Hasta la próxima

Majo

 

 

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